Miguel Amaya es uno de los prospectos panameños más interesantes en tiempos recientes. Previo al 2019, Baseball America lo rankeo como el prospecto número 94 en la lista de los 100 mejores prospectos en MLB.  Dentro de la organización de los Cachorros de Chicago, Amaya ha sido clasificado como el prospecto #22 en 2017, el #2 en 2018 y el #4 previo al 2019.

Luego de ser firmado por un bono millonario en 2016, Baseball America nos presenta el siguiente scouting report:

Amaya tenía un sólido historial de como jugador amateur, representando a su Panamá natal en torneos de 15U en 2013-14. Eso ayudó a convencer a los Cachorros de que lo ficharan por $ 1 millón en la clase de 2015, y el club lo presionó en 2017, promoviéndolo a al equipo Eugene para su debut en Estados Unidos. La defensa de Amaya se ubica por delante de su ofensiva en este punto, lo que lo ayudó a dar un salto como un catcher adolescente. Sus intangibles se ajustan a la posición; Tiene habilidades de liderazgo, juega con energía y tiene el deseo de ser un receptor. También tiene habilidades para atrapar y lanzar, con manos suaves y la agilidad para bloquear pelotas en la tierra. La fuerza de su brazo era marginal cuando firmó, pero ha mejorado al con tiempos de pop de 2.0 segundos, logrando sacar al 41% de los corredores que intentaron robar bases. Amaya está más crudo en el lado ofensivo del balón, pero ha mostrado más poder bruto de lo esperado, ya que sus 14 dobles lideraron al equipo Eugene. Es un poco un “free swinger” en este momento, pero tiene potencial a la ofensiva. Un potencial receptor de dos vías, Amaya es es el mejor prospecto entre los receptores en los niveles más bajos del sistema de los Cachorros.

Desde un principio ha habido algunas dudas sobre Amaya, como es normal en cada prospecto, pero de una manera u otra ha sabido mejorar en los aspectos ofensivos y defensivos del juego. En el scouting report más reciente de Baseball America de 2019 se nos dice que Amaya ha progresado mucho en los últimos 2 años:

Amaya se manejó bien como un jugador de 20 años en una liga llena de talentosos receptores. Él continúa mejorando su recepción y presentación detrás del plato, y ya tiene buena paciencia como bateador. “Hizo algunas cosas geniales”, dijo el gerente de Winston-Salem, Justin Jirschele. “Definitivamente veo que las herramientas están ahí. Tiene un bate crudo, pero se está haciendo una idea de la zona de strike a medida que crece y madura ”. Los Scouts calificaron a Amaya altamente por su control del bate y su habilidad para golpear en la mayor parte del terreno de juego,  que desafortunadamente para los bateadores es más grande en Myrtle Beach que en la mayoría de los parques de ligas menores. Su defensa permanece detrás de su ofensiva, pero su complexión física de más de 200 libras se ha convertido en el tamaño ideal para un receptor. También tiene buenos tiempos de pop entre 2.01 y 2.05 segundos en tiros a segunda base.

Este reporte fue publicado luego de que Amaya fuera rankeado como el 11 mejor prospecto de la Carolina League (clase A fuerte). Aún hace falta el scouting report previo a la campaña 2020 que debe salir en los próximos días. Independientemente del puesto que Amaya ocupe en los ránkings organizacionales o globales, es evidente que 2019 fue un año de mucho progreso para Amaya en la parte ofensiva.

En los últimos años, Miguel Amaya ha logrado avanzar en su desarrollo como pelotero, conquistando un nivel por año. Desde que empezó a jugar como profesional en 2016 le ha tocado ser uno de los jugadores más jóvenes en cada liga, compitiendo contra jugadores hasta 3 o 4 años mayor que él, tal como muestra la siguiente tabla:

Temporada Edad Dif. de edad Nivel Equipo
2016 17 -1.2 FRK Cubs 2
2017 18 -2.8 A- Eugene
2018 19 -2.4 A South Bend
2019 20 -2.7 A+ Myrtle Beach

 

Desde que Amaya empezó a jugar en Estados Unidos en 2017 le ha tocado jugar en ligas en las que su edad es aproximadamente 2.5 años menos que el promedio de la Liga. De hecho, en 2019 fue el jugador más joven de la Carolina League.

La edad no ha sido un problema para Miguel Amaya. Su producción ofensiva ha aumentado cada año desde 2017 hasta 2019, tal como se muestra en la siguiente tabla:

Temporada Nivel G AB H HR RBI AVG OBP SLG
2017 A- 58 228 52 3 52 .256 .266 .338
2018 A 116 414 106 12 106 .235 .349 .403
2019 A+ 99 341 80 11 80 .224 .351 .402

 

Ustedes dirán que no ven mucho avance a la ofensiva, pues el promedio de bateo ha caído año tras año y que la producción de 2019 es menor que la de 2018. Esto no necesariamente es cierto.

Los fanáticos casuales del béisbol casi siempre miran el promedio de bateo, los home runs y las carreras empujadas y con base en eso juzgan la producción ofensiva de un jugador. Aunque un promedio de bateo de .300 es indiscutiblemente bueno, está demostrado que esta estadística no es lo más importante para evaluar el desempeño ofensivo de un pelotero. Ni tampoco lo son los home runs o las carreras empujadas.

¿Qué será mejor para un equipo? ¿Un bateador que en 10 turnos pega un solo hit o uno que batea de 10-10? Muchos dirán que el de 10-10, pero si ese bateador pego 10 sencillos con las bases limpias y nunca pudo anotar una carrera, y si el único hit que dio el bateador con promedio de .100 fue un home run con las bases llenas, entonces ¿qué es más valioso para el equipo? ¿Los 10 hits que no produjeron carreras o el único hit que produjo 4 carreras?

Siguiendo esta línea, en MLB se han desarrollado estadísticas que permiten evaluar el desempeño ofensivo de los peloteros utilizando múltiples métodos. Aunque muchas de estas estadísticas no están disponibles para los jugadores de ligas menores, hay una que sí tenemos a mano y es el wRC+ de Fangraphs. Esta estadística, “promedio de carreras creadas” (no es una traducción perfecta para weighed Created Runs, pero es aceptable), ha sido ajustada a una escala en la cual 100 es el promedio de la liga, 115 es 15% mejor que el promedio de la liga, 90 es 10% peor que el promedio de la liga, y así para cualquier caso. Es muy fácil de usar.

Veamos como le ha ido a Amaya con el wRC+ y algunos otros porcentajes de interés.

Temporada Nivel  BB% K% ISO wOBA wRC+ OPS
2017 A- 4.5% 20.1% .110 .279 71 .604
2018 A 10.4% 19.0% .147 .345 114 .752
2019 A+ 13.2% 16.8% .167 .354 122 .753

 

Lo primero que vemos es que Miguel Amaya pasó de ser un bateador 29% por debajo del promedio de la liga (71 wRC+ en 2017) a estar un 22% por encima del promedio en 2019. Esa producción en MLB sería similar a la de Yasmani Grandal (121 wRC+) en 2019, y estaría por encima de receptores como Gary Sanchez (116 wRC+), J.T. Realmuto (108 wRC+) y Christian Vásquez (102 wRC+). De hecho, una producción de 122 wRC+ sería la sexta mejor producción ofensiva entre los receptores de MLB.

La verdad es que comparar la producción de un jugador en clase A+ contra MLB no tiene mucho sentido, pero lo menciono solo para que el lector tenga una idea de lo que representa dicha producción comparada contra jugadores conocidos por los fanáticos.

Amaya ha logrado mejorar años tras año y eso es un hecho. Al aumentar el porcentaje de bases por bolas de 4.5% hasta 13.2% demuestra un enorme incremento en su disciplina al plato. Eso se ve traducido en el aumento de su OBP desde 2017 (un mediocre .266) al 2019 (un muy buen .351). Su promedio de ponches también ha bajado, desde 20.1% hasta 16.8%; el poder ha aumentado conforme a su slugging (de .338 hasta .402) y al ISO (una estadística que mide el poder puro del bateador) que ha incrementado de .110 a .167 (a la par de figuras como Vladimir Guerrero Jr. (.162) o Andrew Benintendi (.165) en 2019).

El wOBA es otra estadística ofensiva que mide la producción ofensiva total de un jugador. Está escalada en la misma escala del OBP, por lo que un jugador con más .340 es considerado mejor que el promedio de la liga. El .354 wOBA de Miguel Amaya en 2019 lo coloca por encima del promedio de la liga. De hecho, la producción de Amaya en clase A es mejor que el promedio de la mayoría de las estadísticas ofensivas avanzadas para los receptores en MLB:

Temporada BB% K% ISO wOBA wRC+ OPS
Miguel Amaya en 2019 13.2% 16.8% .167 .354 122 .753
Receptores en MLB en 2019 8.3% 23.8% .170 .304 86 .717

 

Batear .300 es el sueño de la mayoría de los bateadores, pero por lo que hoy sabemos sobre béisbol, eso no es lo más importante. Las organizaciones en MLB han aprendido a identificar cuales son los aspectos a la ofensiva que se traducen en una mayor producción para los equipos y el promedio de bateo ha perdido parte de su importancia.

A medida que Amaya gane peso y madurez se espera que su producción ofensiva aumente en cuanto a poder. Defensivamente aún tiene que trabajar un poco, aunque Amaya ya es conocido como un pelotero con una gran capacidad para sacar corredores intentando robar (35% en 2019, 37% de manera conjunta).

En 2019 se espera que Amaya juegue todo el año en Doble A, conforme a la manera como lo ha estado manejando la organización de los Cachorros de Chicago. Por ser miembro del roster de 40 estará invitado al campo de entrenamientos con muy pocas probabilidades de hacer el equipo grande, pero con una gran oportunidad par aprender de jugadores más experimentados y de darse a conocer. Posiblemente al final de la temporada consiga una promoción a Triple A. El año 2021 bien podría ser el año en el que Miguel finalmente consiga una promoción a MLB siempre y cuando siga evolucionando como bateador y trabajando en su defensa como receptor.

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