WAR significa Wins Above Replacement. Esto quiere decir: «Victorias por encima del nivel de remplazo». En términos más simples, representa la cantidad de «victorias» que un jugador aporta a un equipo con su nivel de juego, al ser comparado con un «jugador de nivel de remplazo». Esta estadística toma en cuenta el aporte ofensivo y defensivo del jugador para cualquier posición defensiva, incluyendo a los lanzadores. Se encarga de evaluar los aspectos más importantes del aporte de un jugador a su equipo, utilizando métodos avanzados de análisis estadístico.

Un «jugador de nivel de remplazo» es aquel que cuesta el mínimo nivel de inversión de un equipo. Se trata básicamente de jugadores que no cuestan mucho y que tienen un aporte neutro en un equipo. Estos pueden ser jugadores de ligas menores, que no fueron piques importantes en el draft y que no son considerados como prospectos. Un equipo formado solamente por jugadores del nivel de remplazo ganará aproximadamente 50 partidos en una temporada (algo así como los Tigres de Detroit del 2019). El número puede variar año tras año.

En el año 2019 el receptor Kyle Higashioka de los Yankees de Nueva York tuvo una producción de un jugador de nivel de remplazo. El WAR de Higashioka fue de 0.0 al final de la temporada. Este sería un ejemplo de un jugador de nivel de remplazo.  Esto no quiere decir que Higashioka sea un mal jugador, pues apenas tuvo participación en 18 partidos y solamente obtuvo 57 turnos al bate. Se trata del tercer receptor del equipo, utilizado solamente cuando algunos de los 2 primeros receptores sufrió alguna lesión. Quizás con un poco más de participación podría haber alcanzado un WAR un poco mayor.

Sin embargo, otro receptor, Sean Murphy de los Atléticos de Oakland, jugó en 20 partidos y acumuló 0.6 WAR. Es decir, en apenas 2 partidos más que Higashioka, Murphy obtuvo una producción mucho más importante que Higashioka. Pero, ¿qué representa 0.6 WAR? Actualmente en MLB, para leer y entender el WAR se sigue la siguiente escala:

  • WAR menor a cero: un jugador inferior al nivel de remplazo.
  • WAR entre 0 y 2: un jugador de reserva
  • WAR entre 2 y 4: un jugador titular en cualquier buen equipo
  • WAR superior a 4: jugador de juego de estrellas
  • WAR superior a 6: jugador estrella
  • WAR superior a 8: jugador candidato al MVP

Esto según la escala de Baseball Reference. Con base en esta escala, podemos deducir que el 0.6 WAR de Sean Murphy en 20 partidos fue bastante significativo, pues con ese ritmo podría haber alcanzado 3 o 4 WAR al final de la temporada, asumiendo que jugara entre 120 y 140 partidos en la temporada. Un jugador de 3 o 4 WAR por temporada es un abridor en cualquier equipo de MLB. Tal es el caso de jugadores muy conocidos tales como Brett Gardner (4 WAR en 2019), Corey Seager (4.0 WAR en 2019), Gleyber Torres (3.8 WAR en 2019), José Altuve (3.7 WAR en 2019), entre otros.

A algunos les sorprenderá ver a Altuve debajo de Gardner en esta estadística, pero debemos recordar que Altuve estuvo fuera por lesión durante casi 40 partidos en el 2019. En el año 2017, el año que Altuve ganó el premio al jugador más valioso (MVP), obtuvo un WAR de 8.1, lo cual es bastante impresionante. Se debe tomar en cuenta que para cada año en MLB se calcula el costo de 1 WAR. Para la temporada de 2019, cuando se divide el WAR de los equipos entre los costos de las planillas, se obtiene que a cada equipo le está costando aproximadamente 8 millones de dólares por WAR.

En 2017, José Altuve produjo 60.6 millones de dólares, mientras que el salario que recibió fue de 4 millones de dólares. Hay quienes dirán que a los jugadores se les pague según su producción, pero lo cierto es que el WAR no es una estadística estandarizada. No ha sido desarrollada por la MLB, sino por empresas que se dedican a analizar estadísticas de béisbol, sea por negocio o por recreación. De hecho, existen 2 versiones del WAR: el bWAR y el fWAR, desarrolladas por Baseball Reference y por Fangraphs, respectivamente. Ambos son dos sitios web con estadísticas avanzadas de béisbol muy respetados en la industria. Cada sitio web tiene su forma de calcular el WAR y casi siempre la versión fWAR es un poco más baja que la versión bWAR (Altuve en 2017 obtuvo 8.1 bWAR y 7.6 fWAR), aunque esto no es una regla escrita.

Para este artículo usamos bWAR, pues el sitio web de Baseball Reference es más amigable que el de Fangraphs, el cual se caracteriza por una cantidad abrumadora de datos y estadísticas. No es posible saber si los equipos en MLB utilizan el bWAR o el fWAR en su toma de decisiones, pues cada organización tiene sus propios mecanismos para el análisis de estadísticas. Pero los fanáticos, que no estamos inviertiendo millones en el negocio, podemos basar perfectamente nuestro análisis en el bWAR o el fWAR.

¿Cómo se calcula el WAR?

El WAR se calcula utilizando una fórmula muy compleja. Cada posición en el terreno de juego tiene su propia escala y los elementos que forman la fórmula contienen coeficientes que han sido calculados con base en los estadios en los que se disputan los partidos. Estos coeficientes son actualizados año tras año, pues el propio clima afecta la forma como la pelota viaja en un estadio u otro.

La complejidad de esta estadística tiene su razón de ser: se trata de una métrica que pretende abarcar todos los aspectos de juego de determinado jugador. De hecho existe una componente dWAR (defensiva) y una componente oWAR (ofensiva) en el propio WAR. Esta es la razón por la cual jugadores que juegan la posición de bateador designado no logran alcanzar WAR muy altos.

Un ejemplo clásico es el de David Ortiz, que a pesar de tener varias temporadas monstruosas con el bate, solamente en una ocasión alcanzó un WAR superior a 6 (6.4 en 2007). En el año 2006 pegó 54 HR, 137 carreras empujadas, promedio de .287 y OBP de .413, SLG (slugging) de .636 y liderando la liga con 119 bases por bolas. Esto para muchos sería una temporada de ensueño, pero lo cierto es estas estadísticas produjeron 5.8 WAR, mientras que en el 2007 con menos HR (35), menos carreras empujadas (117), menos bases por bolas (111), menos SLG (.621), pero con un mayor promedio (.332) y un mayor OBP (.445), el WAR de Ortiz fue mayor (6.4).

En ambas temporadas Ortiz tuvo dWAR por debajo del nivel de remplazo (-1.1 en 2006; -1.4 en 2007) a pesar de jugar solamente en 17 juegos defensivos en primera base entre 2006 y 2007. Sí, Ortiz era un monstruo con el bate pero era muy malo jugando a la defensiva.

Para muchas personas puede sonar como una locura el hecho de que un jugador sea más importante para un equipo por su defensa que por su bateo. O que un pelotero con 41 HR o 100 carreras impulsadas sea menos valioso que un pelotero con 12 HR o 50 carreras impulsadas. Pero cuando se toman en cuenta los aspectos que en realidad hacen ganar a un equipo, el WAR nos da una idea más aproximada del verdadero valor de un pelotero.

A mi me gusta citar ejemplos y esta vez les hablaré de dos jugadores durante el año 2017:

  • Jugador A: 43 HR, 110 RBI, .247/.336/.528
  • Jugador B: 14 HR, 69 RBI, .278/.331/.421

Cuando se presenta este tipo de estadística, el triple slash muestra los datos de AVG/OBP/SLG. Si tu tuvieras un equipo de MLB, ¿cual de los dos peloteros preferirías tener? Para muchos la respuesta obvia es el Jugador A. 43 HR y 110 RBI es una gran producción ofensiva. Aunque el promedio de bateo es menor, el OBP es casi el mismo y el slugging es muy superior.

Según el WAR, el Jugador A, Khris Davis de los Atléticos de Oakland produjo 2.6 WAR. El Jugador B, Andrelton Simmons de los Angelinos de Anaheim produjo 7 WAR. De hecho, Simmons fue el tercer jugador más valioso de la liga, detrás del Aaron Judge (8.1 WAR, segundo en la votación del MVP) y José Altuve (8.1 WAR, el MVP). Un equipo que remplace a Khris Davis por un jugador de nivel de remplazo y remplace a su shortstop por Andrelton Simmons ganará aproximadamente 4.5 partidos más que con Davis como designado. Esto a pesar de que Simmons pegó 29 HR menos.

Parece una locura, pero es así. Simmons tuvo una de las mejores temporadas defensivas de la historia ese año con 4.2 dWAR. Y es por esta razón que a mucha gente no le gusta tomar en cuenta el WAR, pues para ellos es irrazonable que un jugador defensivo pueda producir más valor con el guante que un pelotero que pega 43 HR y empuja 110 carreras.

Para estas personas le digo lo siguiente: ¿que tal si el jugador que pegó 43 Home Runs logró conectar la bola en partidos en los que su equipo estaba perdiendo y que aún con los Home Runs y las carreras empujadas, esta producción no fue suficiente para poner a su equipo a ganar? Las carreras empujadas son algo relativo: un jugador solamente podrá empujar carreras si hay otros jugadores en base a los cuales hay que empujar. El impacto de un Home Run son circunstanciales: Khris Davis con 43 Home Runs logró empujar 110 carreras en 2017; Joey Gallo pegó 41 HR y empujó apenas 80 carreras. Y aún con 30 carreras empujadas y 2 HR menos que Davis, con un promedio de .209, Joey Gallo (3.0 WAR) fue más valioso para su equipo que Khris Davis (2.6 WAR).

Luego de este análisis podemos deducir lo siguiente:

    • El WAR toma en cuenta los aspectos más relevantes del juego, que no necesariamente son los Home Runs, las carreras empujadas, las victorias o la ERA de un pitcher (el WAR también permite evaluar a los lanzadores). Para el WAR se utilizan métodos avanzados de estadística para evaluar la contribución de cada pelotero, tomando en cuenta la posición que juega y los estadios en los que juega, junto con los hits, dobles, triples, home runs, bases por bola, ponches, rodados para doble play, outs, entre otros varios factores.
    • En el caso de los lanzadores, se toman en cuenta aspectos tales como los episodios lanzados, ponches, bases por bolas, hits permitidos… principalmente aquellos aspectos que el propio lanzados controla. Para el WAR nada importan las victorias y las derrotas del lanzados y la propia ERA, que en muchas ocasiones no refleja el verdadero desempeño de un lanzador a la hora de evitar carreras.
    • La importancia de tomar en cuenta la posición del pelotero radica en el hecho de que hay jugadores que son más valiosos en una posición que en otra. Un receptor será siempre más valioso que un primera base, pues es más difícil encontrar un buen receptor que un buen primera base. Lo mismo aplica a los campo corto, que son más difíciles de conseguir que un buen primera base. Un jardinero central es más valioso que un jardinero derecho o que un jardinero izquierdo. Cualquier jugador defensivo es más valioso que un jugador que solamente sea bateador designado, pues cualquiera puede ser un designado mientras que no cualquiera puede jugar a la defensiva.
    • Los estadios afectan la producción de los peloteros. No es lo mismo ser un lanzador en el Coors Field de los Rockies de Colorado, a más de 3000 pies de altura que ser un lanzador en el Petco Park de los Padres de San Diego. En Coors la bola viaja mucho más lejos que en los otros estadios, siendo esta una tendencia constante año tras año.
    • Los equipos en MLB tienen departamentos de investigación orientados a tratar de encontrar mecanismos para identificar a los jugadores que les permitan obtener la mejor combinación de producción al menor costo. Muchas veces en las Grandes Ligas hay diamantes en bruto que por una u otra razón no logran establecerse en MLB pero que, dada su producción en ciertos aspectos del juego, algunos equipos logran identificarlos y reclutarlos, y entonces nacen las nuevas estrellas salidas de la nada.

El WAR va mucho más allá de aquello en lo que siempre nos fijamos. Es una de las estrategias utilizadas por las organizaciones de Grandes Ligas para maximizar sus inversiones y alejarse de los peloteros que a simple vista son grandes estrellas pero que eventualmente se desinflan y desaparecen, haciendo que los equipos paguen millones de dólares por peso muerto en la planilla.

 

 

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