El béisbol es un juego que constantemente está evolucionando. Los equipos año tras año buscan formas ingeniosas de obtener ventajas competitivas sobre sus rivales, lo cual ha llevado a las organizaciones en MLB a utilizar a sus jugadores de maneras muy creativas y poco ortodoxas.

Un típico ejemplo de esto son los «super utilities«, jugadores con capacidad de jugar el cuadro interior, los jardines, la receptoría e incluso subirse al montículo a lanzar. Aunque para algunos esto pueda ser un disparate, ha habido casos de éxito en tiempos recientes.

En 2018 Shohei Ohtani hizo 10 aperturas con los Ángeles de los Ángeles. Logró acumular una marca de 4 victorias y 2 derrotas, con 3.31 de efectividad y 63 ponches en 51.2 episodios (más de un ponche por episodio, en promedio). Esta actuación le permitió acumular 1.2 WAR como lanzador (¿qué es WAR?). En la misma temporada, Ohtani participó en 104 partidos como bateador designado, pegando 22 HR, empujando 61 carreras con un promedio de .285/.361/.564, lo cual totaliza 2.7 WAR. Esta producción le consiguió a Ohtani el premio al novato del año.

Ohtani sin duda habría sido candidato a MVP si no se hubiese lesionado el brazo de lanzar. Se sometió a la operación Tommy John al final de la temporada, pero siguió bateando aún después de lesionarse, pues la lesión del brazo de lanzar no es impedimento para un jugador que batee como designado. La operación Tommy John inhabilitó a Ohtani como lanzador en 2019, pero le permitió apoyar a su equipo como bateador designado, participando en 106 juegos y aportando con 28 HR, 62 RBI y .286/.343/.505, para un total de 2.5 WAR.

Sin duda Shohei Ohtani es un fuera de serie. Para el 2020 se espera que vuelva a actuar como lanzador abridor y también como bateador designado, pues ya se ha recuperado por completo de la operación Tommy John.

Aunque sería injusto comparar a Javy Guerra con Ohtani, el ejemplo nos funciona para darnos cuenta de la importancia de un jugador multidimensional.

Si tienes a un lanzador y a un bateador en un solo jugador es una gran ventaja competitiva. Típicamente en MLB se trabaja con un roster de 25 jugadores (26 a partir del 2020), donde 13 son lanzadores y 12 son jugadores de cuadro. Esto hace que en un juego cualquiera haya 9 bateadores y un lanzador activos, lo cual deja 3 jugadores en la banca y 12 pitchers en el bullpen.

Si se toma en cuenta que de esos lanzadores 4 son abridores, entonces el bullpen solo cuenta con 8 brazos. Esos 8 brazos tienen que dividirse la carga de los partidos, lo cual a veces causa que los equipos tengan que subir y bajar jugadores de las menores para mantener los brazos frescos, especialmente cuando el abridor no logra superar cierta cantidad de episodios. No es raro ver de vez en cuando a jugadores de cuadro lanzar en un partido, pues ya no quedan lanzadores en el bullpen.

A veces los equipos usan 12 lanzadores en vez de 13, pues de los 3 que hay en la banca casi siempre uno es el backup del receptor. Los «backup» no suelen ser utilizados como bateador emergente, pues si pierdes al receptor principal por lesión o por alguna otra razón, te quedas sin receptores. Pocos jugadores en la banca pueden traer complicaciones cuando se dan lesiones, cuando expulsan a alguien de un partido o cuando el juego se va a extra innings.

La idea de tener un jugador que pueda ser un relevista y, a su vez, jugar cualquier posición a la defensiva es una forma creativa de optimizar el róster de 26 hombres pues, en una sola unidad tienes a un miembro del cuerpo de lanzadores y del cuerpo de jugadores de cuadro.

Javy Guerra fue rankeado como el 52 mejor prospecto en todo MLB previo a la temporada 2016. De hecho, dentro de la organización de Los Padres de San Diego, Javy Guerra era el prospecto número 1 al final del 2015, luego de ser adquirido desde los Medias Rojas de Boston a cambio de Craig Kimbrel. En 2015 Javy Guerra conectó 15 HR, empujó 68 carreras con promedio de .279/.329/.449, lo cual es bastante bueno para un prospecto de 19 años.

Sin embargo, desde que llegó a San Diego no ha superado la barrera de .223 de promedio. Su mejor campaña ofensiva desde 2015 fue la del 2018 (13 HR, 55 RBI, .223/.269/.398), lo cual no es una producción que se considere suficiente para MLB. Aunque Javy Guerra subió en 2018 a MLB, apenas tuvo 19 apariciones al plato sin mucho que resaltar. Esta no sería la primera vez que un prospecto panameño es considerado por Baseball America como un gran prospecto, para luego ver su carrera hundirse luego de un cambio a los Padres de San Diego (véase Rivera, Rubén).

Debido a que luego del 2015 el panameño vio su producción ofensiva disminuir, en 2018 los Padres deciden aprovechar el cañón de brazo de Javy Guerra y empezaron a utilizarlo como relevista, logrando resultados muy positivos: 3.38 ERA en 21.1 episodios entre Doble A y Triple A, ponchando a 30 bateadores frente a 10 bases por bolas. Aunque el promedio de bases por bolas es un poco alto (4.2 BB/9), el promedio de ponches (12.7 K/9) es considerado élite en MLB.

Los resultados fueron lo suficientemente buenos para que los Padres subieran a Javy Guerra como relevista a MLB en el mes de septiembre, con resultados mixtos aunque no significativos dada la poca participación (8.2 IP, 5 R, 5 ER, 3 HR, 5.19 ERA). Según Baseball Savant, Guerra utiliza 3 tipos de pitcheos: sinker (44%), recta de 4 costuras (32.8%) y slider (23.1%), promediando 98.8 MPH con su sinker, lo cual es simplemente increible. Fueron solamente 8 episodios y dos tercios y ciertamente le dieron varios batazos fuertes (3 HR), pero el repertorio y la velocidad mostrada son espectaculares. Y en todo caso, los 3 HR fueron en su primer partido en MLB como relevista. Luego de eso, solamente permitió una sola carrera.

Para el 2020 se espera que Javy Guerra logre hacer el equipo con los Padres de San Diego. Sin embargo, el gerente general A.J. Preller ha dado a conocer en entrevistas recientes que en conversaciones internas dentro de la organización se ha hablado sobre utilizar al panameño como lanzador, como bateador y a la defensiva (segunda base, tercera base y campo corto). He aquí las declaraciones de Preller:

«Todos hemos hablado de eso, obviamente. Tenemos algunos jugadores como Jake Cronenworth, Javy Guerra que pueden ir en ambos sentidos: lanzar y entrar al campo. Hemos hablado de especialistas, bateadores emergentes, y cosas así. Todo dependerá de cómo finalice el roster al final del entrenamiento de primavera «.

Al mencionar puntualmente a Javy Guerra, A.J Preller nos da a entender que en la organización están tratando de sacar el mayor provecho de las habilidades de nuestro compatriota. Sea como sea se trata de la pieza central, junto a Manuel Margot, del cambio de Craig Kimbrel en 2015. Para que dicha transacción valga la pena, los Padres le darán la oportunidad a sus jugadores para que demuestren su valor y permitan a la organización obtener el mayor beneficio a partir del intercambio de una de sus inversiones más importantes de la pasada década.

Aunque a Christian Bethancourt no le fue bien cuando intentó hacer la transición al bullpen con los Padres en 2017, esto no significa que con Guerra se repita la historia. Hay un artículo muy interesante en The Athletic del pasado mes de septiembre (se necesita suscripción para leerlo) en el que el mismísimo Trevor Hoffman, miembro del Salón de la Fama, ve similitudes entre Javy Guerra y él mismo. Hoffman fue en su momento un jugador de cuadro que no logró producir a la ofensiva y que hizo la transición al bullpen en 1991. Luego de eso logró salvar 602 partidos, 552 con el equipo de San Diego.

El inicio del entrenamiento de primavera se acerca, y con él una oportunidad más para Javy de ganarse un puesto en el equipo y establecerse en MLB. No sabemos si será como lanzador, como bateador o como un «super utility». Lo importante para el panameño es que posee el talento para desempeñarse en un rol de este tipo y eso es algo que pocos en MLB pueden decir. La transición de jugador de cuadro a lanzador pocas veces resulta, pero en el caso de Javy Guerra hay esperanza y el futuro luce prometedor.

 

 

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